‘La Hija Perdida’: Una historia de culpa maternal y falta de fiabilidad

El debut como directora de Maggie Gyllenhaal es, como mínimo, fantástico.

By Ashviny Kaur, Escritora del Collegian

El único deseo de la protagonista, Leda Caruso, era pasar unas vacaciones tranquilas y silenciosas en las playas del mediterráneo. Leda, interpretada por Olivia Colman en la película de 2021, “La Hija Perdida”, es una mujer con una voz suave. No es alguien que disfrute de las conversaciones largas; se pone inquieta e incómoda, y espera atentamente que las interacciones alcancen su fin. Llega a una pequeña propiedad para pasar sus vacaciones con solo una maleta y un par de libros, buscando compañía en la comodidad silenciosa de la isla. Sin embargo, la situación se vuelve extraña rápidamente y Leda se ve en el medio. ¿Sera que ella estará causando esto o es que todos a su alrededor son extraños? ¿Por qué será que ella reacciona a todo tan intensamente? ¿Por qué es tan sensible? ¿Por qué es Leda como es? “La Hija Perdida”, un estreno directoral fantástico de Maggie Gyllenhaal, es una historia de maternidad, amor y culpa. La película, adaptada del libro del mismo nombre, escrito por Elena Ferrante en el 2006, sigue a Leda, una profesora, traductora y madre de dos hijos en sus vacaciones en el mediterráneo, que traen más estrés que consuelo.

 

Durante la película, a Leda la persigue su pasado. Se deja que nosotros, la audiencia, armemos el rompecabezas porque muchas cosas quedan sin explicación durante gran parte de la película. El deseo de Gylllenhaal de no dejarnos ver la vida de Leda es una de las cosas más estelares de la película: Leda es una persona extremadamente privada. ¿Por qué su historia no debería de ser de esa misma manera?

 

Oliva Colman, en una de sus mejores actuaciones del año, representa a una mujer angustiada y preocupada. Se ve en su expresión, desde sus ojos llenos de tristeza a sus gestos cuidadosos. Su pasado la acecha constantemente y le recuerda a sus hijos y la falta de figura maternal. La Leda joven, interpretada de forma excelente (y muy creíble) por Jessie Buckley, es una mujer agotada. La representación de Buckley como Leda cuando es joven es una interpretación destacada, realizada por una actriz relativamente nueva. Como toda mujer agotada, intenta equilibrar sus responsabilidades como madre y su carrera sin éxito. Se la ve en dos posturas con su familia: o muy distante o muy involucrada; un día, ama a su esposo e hijos, pero al día siguiente, los odia. A la Leda joven claramente le gustaría que su vida fuera diferente. Después de que un académico famoso le da la atención que necesita, Leda se da cuenta de que ella no desea ser madre.

 

El sentimiento de insuficiencia como madre es exactamente lo que la acerca a Nina, una madre joven que conoce durante sus vacaciones. Nina, interpretada por Dakota Johnson, es parte de una gran familia griega —a la que Leda no parece feliz de conocer—, pero no está muy conectada con ellos. Se ve cómo le dedica todo su tiempo a su hija Elena, pero hay algo extraño en ella; parece muy silenciosa y alejada. Después de hablar con ella muchas veces, Leda reconoce a Nina por lo que es: la misma mujer joven y agotada que Leda era antes. Nina confía en Leda y Leda acepta esta honestidad con brazos abiertos. Nina hace que Leda se sienta confiable, alguien con quien puede hablar sin reservas. Nina hace sentir a Leda como una madre, un sentimiento que no alcanzó con sus propias hijas. Nina contiene los miedos de Leda y todo está bien. Pero Leda tiene un secreto.

 

Al principio de la película, Leda se roba una muñeca que encontró en la playa. Aunque esto no parece ser algo importante, la audiencia descubre que la muñeca le pertenece a Elena, la hija de Nina. Leda ama a esta muñeca porque le recuerda a una que tenia cuando era una niña y la esconde durante toda la película. Ellas continúan tratando de encontrar la muñeca de Elena e incluso ofrecen una recompensa. Leda ve cómo esto se desarrolla y, aunque sabe que no es justo que se la haya robado, no puede devolverla. Ella limpia la muñeca, la cuida y la esconde cuando sale de su casa. Es el recuerdo de la persona que era antes de tener dos hijas; el recuerdo de que ella antes, también, era una niña ingenua sin pretensiones. Además, es el recuerdo de que, sin importar qué tan distante fue como madre para sus hijas, estas eran muy jóvenes e inocentes como para recordar lo que pasó.

 

El pasado de Leda como madre deslucida es lo que la ha perseguido por años, aun en la actualidad. A través de todos los recuerdos del pasado que se incluyen en la película (en mi opinión, sin esfuerzos), la audiencia puede ver que Leda no fue hecha para ser una madre joven. La Leda joven con su rostro fresco y aire tierno es más una niña que una madre y la actuación de Buckley en este personaje da mas apoyo a esta asunción. Sus expresiones faciales son fuertes y la audiencia entiende que, muy dentro suyo, la joven Leda estaba cansada y frustrada. Ella no pidió tener hijas y definitivamente no pidió esta responsabilidad inmensa. Este sentimiento de insuficiencia, sin importar que haya sido algo breve, es algo de lo que Leda nunca va a lograr escapar. Pero la película de Gyllenhaal, sin embargo, no es una historia de arrepentimiento. Leda nunca menciona qué tan culpable se siente, aunque es relativamente fácil de ver. Ella simplemente les da la bienvenida a todos sus recuerdos del pasado – agradables o desagradables – y disfruta de sus emociones. Se da cuenta que su forma de tratar a sus hijas era mas que injusto, pero no se culpa realmente a sí misma. Dentro de todo, es una persona muy amable; le ofrece su apartamento a Nina, le pide perdón a Callie después de una primera impresión horrible y hasta trató de amigarse con sus hijas.

 

Como directora, Gyllenhaal deja una cosa clara: no se supone que la audiencia se identifique con la película. Ella se enfoca en los detalles que hacen que se vean los defectos de Leda, Nina y todos los otros personajes. No es una película que consuela, sino que es una película que puede enseñarnos las terribles cosas que somos capaces de hacer como humanos. Es una película para adultos y creada por adultos, que se anda con rodeos y simplemente nos muestra nuestras peores partes. Es como un espejo y nos fuerza, como audiencia, a estar contentos con nuestro reflejo.

 

Elienishka Ramos Torres es traductora de español y se la puede contactar por correo electrónico: [email protected]ss.edu