‘Olvidados: A Mexican American Corrido’ transmite la dualidad identitaria de un inmigrante

Elisa Gonzales presenta una historia dinámica e inter-generacional

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Foto cortesía de la página de Facebook de UMass Amherst Theatre

“Olvidados: A Mexican American Corrido” es una obra escrita y actuada por Elisa Gonzales, una profesora de la Universidad de Massachusetts Amherst en colaboración con Latina Breath of Fire Theater Ensemble, que ha dejado a su audiencia emocionada e inspirada. Esta producción, que ocurrió durante el 7 – 9 de abril, reveló el efecto intergeneracional de la repatriación mexicana, específicamente en las mujeres de la familia de Gonzales. ‘Olvidados’, que originalmente fue escrita como una obra unipersonal femenina (one-woman show), fue protagonizada por Gonzales y dos actrices de reparto, Jordan McNair y Victoria Tavares. La obra está inspirada en la estructura tradicional de un corrido mexicano, un estilo de obra teatral impulsada por música basada en folclore y naracción. Los breaks musicales fueron adaptados y compuestos por Moises Vazquez.

A través de “Olvidados”, Gonzales muestra la historia y la valentía de mujeres méxico- americanas que criaron a sus familias independientemente sin la ayuda de sus esposos trabajadores. También se discute el tema de la inmigración, lo que ayudó a demostrar la dualidad de la identidad mexicana y estadounidense. El espectáculo resaltó la situación por la que se enfrentaron muchos méxico-americanos cuando fueron culpados injustamente por el colapso de la economía de los Estados Unidos durante la Gran Depresión. Los inmigrantes mexicanos fueron inconstitucionalmente coaccionados a irse de los Estados Unidos y regresar a México. Esto obligó a muchos méxico-americanos a escoger entre quedarse en un ambiente hostil y racista, o regresar a sus pueblos mexicanos, empobrecidos y con malas condiciones de vida. “Olvidados” específicamente se enfoca en la intensa emoción que sufre la bisabuela de Gonzales cuando decide regresar a México con sus hijos mientras su esposo se queda en los Estados Unidos. Aunque era americana, la abuela de Gonzales se crió en México, enfrentándose con la lucha de su identidad y dudando perpetuamente de la validez de su herencia mexicana.

La escritura y la organización de la obra fue seria, y aunque fue informativa, también fue entretenida y emocionalmente conmovedora. Todas las actrices mantuvieron un nivel consistente de carisma, incluso cuando se enfrentaron con el reto de interpretar múltiples personajes. Desarrollando verdaderamente la personalidad de cada persona que interpretaron, hubo variaciones claras en la expresión corporal, los manierismos, y la voz. Gonzales asumió el papel de tres diferentes personajes durante diferentes etapas de sus vidas. Sin esfuerzo ella habló con un tono más alto y llena de vida como su abuela cuando tenía ocho años. Estos cambios sutiles revelan los pensamientos y perspectivas de cada uno de los personajes. Al interpretar a su abuela de ocho años, Gonzales a propósito vaciló con la palabra “repatriación”, para mostrar la falta de conocimiento del concepto. La dedicación y el talento de cada actriz brilló, volviendo la obra excepcionalmente cautivadora.

Los elementos de diseño y vestimenta en “Olvidados” también fueron cautivantes, especialmente el diseño del escenario y el uso de las luces. El escenario estaba pintado de un azul brillante, con velas alumbrando el escenario. A la mitad de la obra, las actrices abrieron una ventana, enseñando una pintura brillante de la Virgen de Guadalupe. Al principio de la obra, pequeñas lucecitas blancas alumbraban la escena como estrellas. Todos estos elementos añadieron un tono espiritual a la obra e hicieron la conexión entre las actrices y la audiencia más íntima. La selección de vestimentas fue elegante y práctica, volviéndose estos una indicación clara de qué personaje estaba siendo interpretado. Hubo un nivel de consistencia en cada uno de ellos, como un traje claro con tacones bajos, pero esta simplicidad añadió a la versatilidad del guardarropa. No era necesario hacer cambios de vestuario dramáticos, ya que Gonzales rápidamente añadía accesorios en la escena para indicar el cambio de personaje. Al igual que la fuerza de la actuación, la atención al detalle mostró la vida de la familia de Gonzales y la pobreza a la que se enfrentaron.

Uno de los aspectos más notables de la obra fue el trabajo de la talentosa agrupación musical, que incluyó a la cantante Ayleena Lyles y los músicos Luca Solorzano y Julissa Rodriguez. Los breaks musicales revelaron temas importantes, señalando luchas de los personajes mediante diferentes formas artísticas. Los vocalistas se complementaban muy bien los unos a los otros, y había una gran variación de tono durante cada canción; algunas eran animadas mientras otras eran sombrías y emocionantes. De todas formas, estas canciones daban la oportunidad de entender más las dificultades y los pensamientos de los personajes.

En general, “Olvidados: A Mexican American Corrido” fue cautivante y entretenida, y a la misma vez históricamente esclarecedora. La audiencia fue estimulada por diferentes modos artísticos, ya fuese por las canciones, el baile, o la actuación. Las historias sin contar de millones de inmigrantes mexicanos fueron reconocidas durante la obra, y la conexión entre la audiencia y Gonzales se sintió cálida y personal.

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Paulina Ochoa-Figueroa is a Spanish Editor and can be reached at [email protected]