Forzar a que estudiantes potenciales declararen su récord criminal es solo otra manera de construir barreras para grupos minoritarios

Es tiempo de que UMass piense más allá de la casilla

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Cuando un estudiante solicita una plaza en la Universidad de Massachusetts Amherst, el formulario pregunta si el estudiante ha sido condenado por algún delito. Para muchos estudiantes, el proceso de solicitud termina ahí. Al marcar la casilla de ‘sí’, se alza una bandera roja inmediatamente para aquellos que revisarán la solicitud. El estudiante potencial entiende esto y en muchos casos, escoge no solicitar plaza en la universidad desde un principio.

El encarcelamiento masivo es un problema sistemático en los Estados Unidos que afecta desproporcionadamente a las personas de color y aquellos viviendo por debajo del umbral de la pobreza o que sufren de alguna enfermedad mental. Los Estados Unidos tiene los números más altos de personas encarceladas en cualquier continente con casi dos millones. Aunque solo 12.4% de la población es de color, los estadounidenses de color son el 34% de la población encarcelada. Por ende, el encarcelamiento es otra barrera para los estudiantes de color.

En el 2016, el presidente Barack Obama instó a las escuelas a retirar la pregunta sobre historia criminal, declarando que tiene “un efecto paralizador” en estudiantes potenciales. Ese mismo año, John B King Jr. , que era secretario de educación en aquel tiempo, publicó una carta para colleges y universidades con respecto a unas normas “Beyond the Box” (“más allá de la caja”). Estas pautas urgen a las universidades a quitar o retrasar la pregunta del registro criminal de los estudiantes hasta después de que la decisión de admisión sea publicada. Esto prevendría a que los estudiantes potenciales y cualificados se desanimen cuando soliciten una plaza en los colleges.

De acuerdo con la profesora de historia Jennifer Nye, en el 2016, un grupo de la facultad de UMass se congregó para darle un fin a esta pregunta. Llamaron a este movimiento “Unbox UMass” (“Desencasillar a UMass”) que funcionó de acuerdo con la campaña nacional llamada Ban the Box (prohíbe la casilla), que a su vez hace alusión a la casilla que estudiantes potenciales tienen que marcar para indicar su registro criminal. Desde entonces, muchas universidades han removido la pregunta, incluyendo a todas las escuelas en el sistema SUNY, NYU y todas las Universidades de California.

Bajo el sistema de MassTransfer, se les garantiza la admisión a UMass o a otras escuelas estatales de Massachusetts a los estudiantes que han completado ciertos pre-requisitos en el colegio comunitario (community college). Sin embargo, la universidad todavía puede rechazar al estudiante basándose en su registro criminal. Esto es especialmente preocupante ya que muchos que escogen el camino de MassTransfer son estudiantes de color o que viven en pobreza: ambos siendo más propensos a ser encarcelados. Estos estudiantes no tienen manera de saber si las universidades los van a admitir hasta que hayan completado su grado asociado (associate degree) y su solicitud. Lo que significa que los estudiantes están poniendo sus esperanzas en un sistema que eventualmente les va a dar la espalda.

Hablé con un estudiante graduado que tuvo esta experiencia. Israel Rivera escogió el camino de MassTransfer y completó sus prerrequisitos en un colegio comunitario antes de asistir a UMass. Me dijo “Cuando te gradúas de un colegio comunitario, se supone que estás permitido a asistir a cualquier institución estatal. Yo tenía un promedio de 3.8 o algo así, y automáticamente pensé que iba a ser aceptado.” Desafortunadamente, Rivera no sabía sobre la letra pequeña que establece que la universidad podía rechazar su admisión basándose en su registro criminal.

Cuando Rivera eventualmente solicitó plaza en UMass, fue denegado por una previa convicción de drogas. Con la ayuda de la profesora Jennifer Nye, pudo apelar su decisión de admisión y eventualmente, fue permitido a asistir a la universidad. Rivera completó su título de pregrado (bachelor’s degree) y después siguió su educación en orden público con un título de posgrado (master’s degree). Ahora es gerente de proyectos en Families First, un programa de educación familiar sin fines de lucro y recientemente fue elegido miembro del consejo de la ciudad en Holyoke.

Con certeza se puede decir que la decisión de UMass de negar la admisión del señor Rivera la hicieron con falta de visión y justicia. Ahora, como un miembro respetado de la comunidad, Rivera dice que no hay manera de que él pudiera estar donde está hoy con la primera decisión que la universidad tomó sobre su admisión. Rivera compartió conmigo que cuando los estudiantes con registro criminal solicitan plaza en una universidad nueva, se les obliga a entregar una carta de carácter, en la que esencialmente el estudiante puede explicar lo que pasó y qué aprendió de su convicción. Rivera firmemente cree que esto es solo otra barrera en la admisión de estudiantes de color, estudiantes que viven bajo el umbral de la pobreza o que sufren de enfermedades mentales. Él cree que los estudiantes con registro criminal deberían tener la oportunidad de compartir sus perspectivas de manera humanizadora, como en una entrevista cara a cara en vez de otro ensayo.

Siguiendo el movimiento nacional de Ban the Box en 2016, UMass eventualmente modificó esta pregunta acerca del registro criminal. Ahora permite a los estudiantes compartir los detalles específicos de sus convicciones y les asegura que su respuesta no va a tener ningún impacto en la decisión de admisión.

Cuando la universidad revisa las solicitudes, primero decide si el estudiante debiese ser admitido basándose en su solicitud. Después, envía la aplicación a un comité que repasa el registro criminal del estudiante potencial y toma una decisión final sobre su aceptación. Si bien es un paso en la dirección correcta, no es bastante. No tenemos manera de saber cuántos estudiantes potenciales ven esa pregunta y deciden que no vale la pena solicitar plaza en UMass. La pregunta es una manera de decir que, si alguien tiene un registro criminal, no debería aplicar a la institución.

Los defensores de la investigación de antecedentes penales en las universidades creen que esto mantiene a la escuela más protegida. Sin embargo, investigaciones recientes encuentran que estos métodos tienen valores predictivos extremadamente bajos. La mayoría de los estudiantes que son arrestados durante sus estudios universitarios no tienen registro criminal previo. Mas investigaciones muestran que el aumento de educación baja la criminalidad. Esto señala que aceptar que los estudiantes con registro criminal previo asistan a la universidad los puede hacer menos propensos a cometer otro crimen, mejorando la vida del estudiante y de la sociedad a la misma vez.

Esta pregunta es una violación evidente de los derechos humanos que afecta a los estudiantes en esta universidad y en Estados Unidos. La Mancomunidad de Massachusetts ya ha promulgado leyes que prohíben a los empleadores a preguntar a sus empleados sobre su pasado criminal, y las universidades no deberían ser tan diferentes. Es tiempo de deshacerse de esta pregunta anticuada en el proceso de solicitud y por fin poder pensar más allá de la casilla (Beyond the Box).

Zach Leach can be reached at [email protected] and followed on Twitter at @ZachLeach12.

Translated by Ariana Gonzalez to Spanish. Ariana can be reached at [email protected] and on Twitter at @Arianaggonzz.

Paulina Ochoa – Figueroa is a Spanish Editor and can be reached at [email protected]

Traducido al español por Ariana Gonzalez. Ariana puede ser contactada por [email protected] o en twitter @arianaggonzz.