“No hacer nada” aveces puede ser un buen uso de tu tiempo

Tómate un tiempo para descansar y refrescarte

Alvin Buyinza/Collegian

Alvin Buyinza/Collegian

By Rithika Senthilkumar, Adrelys Mateo Santana, and Adriana Rozas

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El ambiente académico y social en el que nos encontramos nos ha llevado a constantemente estar haciendo algo. El rigor académico nos afecta a través de las tareas y la serie de exámenes a lo largo del semestre. Incluso, cuando no estamos trabajando directamente en una tarea o estudiando, estamos mentalmente ocupados pensando y haciendo incapié en nuestro trabajo. Por otro lado, la vibrante escena social también contribuye a nuestra participación constante en actividades. Hay tanto que hacer en la universidad que no tenemos que preocuparnos nunca de cómo gastamos nuestro tiempo libre.

Si bien es una bendición tener tantas actividades académicas y sociales en las que podemos participar, te impulsa a estar constantemente ocupado y mentalmente ocupado. Y en este tipo de situación, una en la que se encuentran muchos estudiantes universitarios, tomarse un tiempo fuera de su día o semana para “no hacer nada” puede ser muy beneficioso.

“No hacer nada” no significa desplazarse a través de su feed de Instagram, revisar casualmente su correo electrónico o incluso salir con sus amigos; se debe tomar más literalmente. “No hacer nada” debería calmarte, hacerte sentir relajado(a) y darte espacio mental. Podrías observar a través de tu ventana o al espacio, sentarte en un banco del parque a admirar la vista, caminar sin rumbo o tomar una pequeña siesta. Puede ser cualquier cosa que permite que tu mente esté temporalmente en blanco.

Sé que puede parecer una pérdida de tiempo o uno puede sentirse culpable por simplemente sentarse y “no hacer nada” mientras que está bombardeado con trabajo, o uno puede percibirse como perezosos(as) por hacerlo, pero tiene varios beneficios. Uno de los más importantes es la productividad y creatividad. Tomar solo un poco de tiempo de tu día para “no hacer nada” en realidad te hará más eficiente en tu trabajo y aumentará tu creatividad. Nuestros cerebros son computadoras, después de todo, y necesitan tiempo para descansar y recargarse. Compañías como Google ofrecen beneficios en el lugar de trabajo, como un curso de meditación relajante, que puede parecer completamente contrario a la intuición del entorno laboral, pero que en realidad ayuda a los empleados(as) a evitar el agotamiento.

“No hacer nada” también te permite obtener una perspectiva y claridad sobre las cosas en las que estás haciendo. Las cosas de mayor importancia para ti se presentan y las menos importantes se marchitan. Tu obtienes la oportunidad de reevaluar los problemas que estés enfrentando y te preparas mejor para enfrentarlos después. Especialmente porque vivimos en unos tiempos donde  estamos constantemente siendo bombardeados con información, vale la pena tomarse el tiempo para ganar algo de claridad.

Uno de los beneficios más subestimados de “no hacer nada” es su promoción del bienestar emocional. Se sabe que los(as) estudiantes universitarios(as) suelen estar bajo mucho estrés. Es especialmente importante durante los momentos estresantes que te distraigas de todo lo que tienes que hacer y que te relajes. No solo te ayudará a hacer más cosas al final, sino que también te ayudará a controlar tus niveles de estrés y ansiedad.

En mi experiencia, a veces me ha costado mucho retirarme de mi trabajo y de mis responsabilidades pero ha valido la pena. La motivación y la inspiración que recibí al sentarme en un banco junto al estanque del campus por un rato y “no hacer nada” no tiene comparación.

Nosotros(as), como estudiantes universitarios(as), hemos llenado nuestras vidas académicas y sociales hasta tal punto que ya no somos capaces de dejar descansar nuestras mentes y cuerpos. Y todo el poco tiempo libre se desperdicia preocupándose por las responsabilidades o por las redes sociales. En este caso, ¿por qué no usar ese tiempo libre para “no hacer nada” de la manera correcta? Al principio, puede parecer desalentador hacer un cambio de estilo de vida, pero no tiene que ser un cambio drástico en lo absoluto. Un mero tiempo de cinco a 10 minutos al día o cuando se sienta especialmente abrumado(a) es una cantidad de tiempo perfectamente adecuada para “no hacer nada” y obtener muchos beneficios.

Rithika Senthilkumar es columnista del Collegian y puede ser contactada a través de su correo electrónico [email protected].

Adrelys Mateo Santana es traductora de español y puede ser contactada a través de su correo electrónico [email protected] 

Adriana Rozas es la editora de español y puede ser contactada a através de su correo electrónico [email protected]